¿Quién es la gata Mila?

Milanesa, Mila para los amigos, fue una gata tuxedo que nació el 18 de septiembre de 2020 (se eligió esa fecha ya que sólo se sabía que había nacido en septiembre) y a los pocos meses de vida fue rescatada de un acumulador.

Su primer nombre, el que le dieron en el refugio, fue Galletita.

Una calurosa tarde de enero, su futuro humano, quien aún no sabía de su existencia, llegó hasta un refugio de gatitos. Luego de preguntar por algunos felinos que poco y nada lo pescaron, dijo: “Démosle una oportunidad a esa gatita que no deja de jugar y mostrarse”.

Al momento de entregársela en la mano, el humano sintió el calor de la gatita que se acurrucó en sus brazos, sabiendo inmediatamente lo que tenía qué hacer: “Ella es”, dijo convencido y sin dudar.

Su humano le puso Milanesa porque “no hay cosa más rica que las milanesas”.

Al poco tiempo la pequeña felina fue conocida por todos como Mila, esa gata que, al llegar algún invitado a SU casa, no se mostraba inmediatamente, pese a que todos preguntaban por ella.

La dueña de casa dejaba pasar un tiempo para que su humano atendiera de la mejor manera a su invitado, para luego, esperando el timing perfecto, hacer su entrada triunfal para ser admirada por todos.

No importaba si lo que se estaba hablando era algo importante o delicado, ya que todo se interrumpía porque había llegado Mila y, como era de esperar, todo debía girar en torno a ella.

Mila, era de una personalidad tranquila (no por eso menos dramática), que no pedía mucho. Tampoco era de romper o botar cosas. Eso sí, exigía sus momentos de juego y que la mimaran y contemplaran como se lo merecía. Obvio.

Mila no fue solo una gata. Fue una compañera muy importante para su humano durante los años más difíciles de la pandemia. Una maestra silenciosa y un pedacito de luz en el día a día.

Su presencia llenaba la casa con esa calma que solo los gatos saben dar: miradas largas, pasos suaves, un ronroneo que parecía decir que todo estaría bien.

Por circunstancias de la vida y con mucho dolor en su corazón, el humano debió dejar con otra persona a Mila. Lamentablemente, el cambio le afectó mucho a Mila, quien en pocos meses desarrolló una lipidosis hepática.

Pese a los esfuerzos y amor entregado por las personas en la clínica veterinaria, Mila no logró recuperarse y falleció la mañana del sábado 24 de mayo de 2025.

Aunque ya no esté con nosotros de manera física, su amor, presencia y energía están presentes en todo momento. Una prueba concreta de ello este sitio web y su propósito: honrar su memoria ayudando a otros gatos y acompañando a quienes aman a sus felinos.